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sábado, enero 12, 2008

El circulo de la infelicidad

El circulo de la infelicidad
12 de Enero de 2008

Había una vez un rey muy triste, y tenía un sirviente que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz.
Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.

Un día el rey lo mandó a llamar.

-Paje..., le dijo- ¿Cuál es el secreto?

-¿Qué secreto, Majestad?

-¿Cuál es el secreto de tu alegría?

-No hay ningún secreto, Alteza...

-¡No me mientas, paje! ¡He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira!

-No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.

-¿Porqué estás siempre alegre y feliz? ¿eh...? ¿Por qué...?

-Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. -Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados, y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos. ¿Cómo no estar feliz?

-¡Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar! - Dijo el rey... -¡Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado!

-Pero Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría mas que complacerlo, pero no hay nada que yo este ocultando...

-¡Vete, vete antes de que llame al verdugo!

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.

El rey estaba como loco... No conseguía explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.

Cuando se calmó, llamó al mas sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.

-¿Porqué él es feliz?

-Ah..., Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo.

-¿Fuera del círculo?

-Así es.

-¿Y eso es lo que lo hace feliz?

-No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

-A ver si entiendo, estar en el circulo te hace infeliz...

-Así es.

-¿Y como salió?

-Nunca entró...

-¿Qué círculo es ese?

-El circulo del 99.

-Verdaderamente, no te entiendo nada.

-La única manera para que entendieras, sería mostrárselo en los hechos.

-¿Cómo?

-Haciendo entrar a vuestro paje en el círculo.

-¡Eso, eso...! ¡Obliguémoslo a entrar!

-No es tan fácil, Alteza. Nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.

-Entonces habrá que engañarlo...

-No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrará solito, solito...

-¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

-Sí, se dará cuenta.

-¡Entonces no entrará!

-No lo podrá evitar...

-¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo circulo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?

-Tal cual. Majestad. ¿Estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?

-¡Si!

-Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debe tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro... ¡Ni una mas ni una menos...,99!

-¿Qué más? ¿Llevo los guardias, por si acaso...?

-No es necesario, nada mas que la bolsa de cuero, Majestad, Hasta la noche.

-Hasta la noche.

Y así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey y ambos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba.

Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio tomó la bolsa y le pinchó un papel que decía:

“Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre, disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste”.

Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse.

Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unos arbustos lo que sucedía.

El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa... y al escuchar el sonido metálico se estremeció, aferró la bolsa contra su pecho, miró hacia todos lados de la puerta, y volvió a entrar a su casa.

Entonces, se arrimaron a la ventana para ver la escena.

El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido sobre ella.

Sus ojos no podían creer lo que veían... ¡Era una montaña de monedas de oro!

Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas a su disposición.

El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar la luz de la vela sobre ellas.

Las juntaba y desparramaba, después hacía y deshacía pilas de monedas.

Así, jugando y jugando, comenzó a hacer pilas de 10 monedas.

Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis.... y mientras, sumaba: 10, 20, 30, 40, 50, 60.... hasta que formó la última pila:
¡¡¡99 monedas...!!!

Su mirada recorrió primero la mesa, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa.

"No puede ser", pensó. Puso la ultima pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.

-¡¡Me robaron -gritó- ¡¡Me robaron, malditos!!

Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas...

Vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba.

Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro. "Sólo 99...".

"99 monedas. Es mucho dinero", pensó.

Pero me falta una moneda...

Noventa y nueve no es un número completo -pensaba- Cien es un número completo, pero noventa y nueve, no...

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, sus ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes.

El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña.

Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos.
¿Cuánto tiempo tendría qué ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien...?

Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta.

Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla...
Después, quizás no necesitaría trabajar más...

Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar...

Con cien monedas de oro un hombre es rico...

Con cien monedas se puede vivir tranquilo...

Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario.

"Doce años es mucho tiempo", pensó.

Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. (Y él mismo, después de todo, terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello...).

Volvió a sacar las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero.

¡¡¡Era demasiado tiempo...!!!

Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender...

Vender...

Vender....

Estaba haciendo calor... ¿Para qué tanta ropa de invierno?

¿Para qué más de un par de zapatos?

Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio volvieron al palacio.

El paje había entrado en el círculo del 99...

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche.

Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y con cara de pocas pulgas.
-¿Qué te pasa?- Preguntó el rey de buen modo.

-¡Nada me pasa..., nada me pasa...!

-Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

-¡Hago mi trabajo! ¿Verdad? ¿Qué otra cosa querría su Alteza..., que fuera su bufón y su juglar también?

No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente.

No era agradable tener un paje que estuviera siempre de malhumor...


Vos y yo, y todos nosotros, hemos sido educados en esta estúpida ideología: “Siempre nos falta algo para estar completos, y solo completos se puede gozar de lo que se tiene”.

Por lo tanto (nos enseñaron), la felicidad deberá esperar a completar lo que falta...

Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida.

Pero... ¿Qué pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por cien del tesoro, que no nos falta nada?

Que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo “cien” que “noventa y nueve”, que todo es sólo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que seamos estúpidos, para que estiremos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados.

Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual...

¡Eternamente igual...!

¡Cuántas cosas cambiarían..., si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están...!

(...perdon si molesto...)

domingo, diciembre 30, 2007

Determinismo y voluntad para crecer

El Dedo al escribir se mueve y Nada, ni Ingenio ni Piedad, hará que vuelva para borrar la Huella así dejada; no hay Llanto en que lo Escrito se disuelva.

Omar Khayyam


Lo hecho, hecho esta. La reflexion madura del ser, del pertenecer o del acontecer debe ser hecha antes del accionar. Nada se transmuta despues de hecho sin consecuencias, nada es gratis, todo se paga o todo se cobra, pero el Universo y el Dios en sus Leyes inconmensurablemente sabias llena el vacio de un lugar con un nuevo ocupante, etereo o animado, pero nada al azar ni al reves. La ininmutabilidad de lo hecho, la utopica maquina del tiempo que corregira errores humanos es tan inverosimil como el crimen sin castigo.

Para los males del mundo, puede haber o no remedios; si los hay, ponte a buscarlos, y, si no, no seas necio.

Perogrullo



Los males del mundo, los males del hombre. Los remedios pueden existir y no ser buscados, eso es necedad. O no existir y no ser descubiertos, eso tambien. Nada hay nuevo bajo el sol, pero tampoco nada imposible en el Universo presente o futuro. El pasado ya fue, sirvio de aprendizaje o de tela de ensayo, no se corrige ni se olvida sino que se recuerda con mas o menos dolor. Y se transita el presente con vista al futuro que no se disloca en transiciones permanentes sino que permanece inalterado mas de lo que podemos imaginar. Solo nosotros rotamos, nos movemos, nos alteramos.


La determinación es la llamada del despertador de la voluntad humana.

Anthony Robbins


Pienso, luego creo. Creo, luego ejecuto, Ejecuto, luego acciono. Acciono, luego progreso. Progreso, luego genero. Genero, luego crezco. Crezco, luego evoluciono. Y al evolucionar, vuelvo a pensar. Asi giro la enorme rueda de la vida, del aprendizaje y de la evolucion. Y su eje, la voluntad.


(perdon si molesto...)
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El dificil momento de recomenzar

Perdí un juguete que me acompañó en mi infancia…

Pero gané el recuerdo del amor de quien me hizo ese regalo.


Perdí mis privilegios y fantasías de niño…

Pero gané la oportunidad de crecer y vivir libremente.


Perdí a mucha gente que quise y que amo todavía…

Pero gané el cariño y el ejemplo de sus vidas.


Perdí momentos únicos de la vida porque lloraba en vez de sonreír…

Pero descubrí que es sembrando amor, como se cosecha amor.


Yo perdí muchas veces y muchas cosas en mi vida,

pero junto a ese “perder” hoy intento el valor de “ganar“,

porque siempre es posible luchar por lo que amamos,

y porque siempre hay tiempo para empezar de nuevo.


No importa en qué momento de la vida te cansaste.

Lo que importa es que siempre es posible y necesario recomenzar.


Recomenzar es darse una nueva oportunidad,

es renovar las esperanzas en la vida

y lo más importante, creer en vos mismo.


¿Sufriste mucho en este período? … Fue aprendizaje

¿Lloraste mucho? … Fue limpieza en el alma.

¿Sentiste rencor? ….. Fue para poder perdonar.

¿Estuviste solo en algunos momentos? … Fue porque cerraste la puerta.

¿Creíste que todo se había perdido? … Fue simplemente el inicio de tu mejora.

¿Te sentís solitario? Mirá alrededor y encontrarás

a mucha gente esperando tu sonrisa para acercarse más a vos…


Recomenzar.

Hoy es un excelente día para comenzar con un nuevo proyecto de vida.

¿Dónde querés llegar? Mirá alto, soñá alto, anhelá lo mejor de lo mejor,

anhela todo lo bueno, porque la vida nos trae lo que anhelamos.

Si pensamos pequeño; lo pequeño nos vendrá.

Si pensamos firmemente en lo mejor, en lo positivo y luchamos por alcanzarlo;

lo mejor va a venir a nuestra vida.


Hoy es el día de la gran limpieza mental.

Tirá todo lo que te encadena al pasado que te hace daño.

Arrojá todo a la basura, limpiá tu corazón, hacé que esté listo para una nueva vida,

y para un nuevo amor si te encontrás solo;

porque somos apasionados, somos capaces de amar muchas veces,

porque somos la manifestación del amor

siempre se puede recomenzar…




Cuando habla el corazon a traves de palabras como estas, el resto de las demas sobran, aunque fueran un diccionario...
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Cuando la procesion va por dentro

REÍR LLORANDO

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

»Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

JUAN DE DIOS PEZA


El mundo no gira alrededor de uno mismo, salvo el mundo propio... y de otra gente a la cual no percibimos o no valoramos... o no nos damos cuenta. Importa y mucho el hecho de tener el espiritu alegre, la sonrisa presta y el alma abierta a escuchar y recibir aun cuando fuera un oido para descargarse, un hombro para llorar o un espacio para estar... y sin embargo uno en ese mismo momento se desangra en lagrimas por dentro, grita en el silencio de la soledad del desamparo o no encuentra sitio porque el hogar que fue ya no es y el espacio que estaba ya no existe.

El compromiso es reir llorando. Es mostrar al mundo nuestra mejor cara porque el mundo no merece nuestro dolor, nuestros problemas o nuestra desesperanza. La grandeza se halla en la voluntad de cambiarse a uno mismo, aunque sea comenzando de fuera, sin constituir un acto de hipocresia sino valentia pura y autentica, reir mientras dentro se nos derrumba el alma.

Eso se llama FE.


(perdon si molesto...)
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