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domingo, marzo 30, 2008

El secreto de la vida

Una antigua leyenda hindú narra que en un viejo monasterio, en las lejanas montañas del Himalaya, se encontraba fuertemente custodiado el secreto de Dios:

"Cómo puede el ser humano lograr la felicidad". Dios, decepcionado por la soberbia del hombre, eligió ese lugar para esconderlo.

Según la leyenda, por la ayuda que prestó un intrépido explorador a un monje, al salvarlo de morir ahogado en un río, además de haberlo reconfortado y alimentado sin interés alguno, el monje le entregó, en agradecimiento, un mapa con extrañas inscripciones que había heredado, como único tesoro, de su maestro espiritual, y sin tener otra cosa más valiosa para gratificar su ayuda, se lo dio al explorador.

Durante varios años, el explorador intentó descifrarlo. Decepcionado, por lo inútil de sus esfuerzos, en un arranque de cólera lo lanzó al río, que casualmente era el mismo en el que había salvado al monje. En cuanto el pergamino tocó el agua, se tomó luminoso y se reveló el código para interpretarlo. De inmediato lo rescató y, para su sorpresa, la inscripción indicaba el lugar en el que se encontraba el secreto de Dios.

La travesía duró dos años, por lo intrincado e inaccesible de los caminos.

Muchas veces, el explorador erró el rumbo y tuvo que desandar largas rutas, pues sus únicas señales eran las estrellas, las cuales, en noches oscuras, lo hicieron extraviarse. Finalmente, divisó un monasterio sobre el saliente de una roca, al pie de una gran montaña. Se acercó cautelosamente y llegó ante una puerta enorme que, para su asombro, estaba abierta sin vigilancia alguna. Su sorpresa fue mayor cuando salió a su encuentro un viejo monje, que con una amplia sonrisa le preguntó amablemente qué deseaba.

El explorador contó su extraña aventura, suplicándole le permitiera conocer el secreto de Dios. El monje le contestó:

-El secreto de Dios está a su disposición, pero usted seguramente se preguntará cómo, si el mapa indica que está fuertemente custodiado. Le diré que el secreto se cuida solo; está labrado en una piedra y sólo lo podrá leer si el espíritu que lo guarda considera que usted es merecedor de conocerlo.

-¿Y cómo sabré si soy digno o no? -preguntó el explorador.

-El espíritu guardián le formulará una sola pregunta, y de su respuesta depende la revelación.

El explorador siguió al monje al interior del monasterio, era un lugar místico; se escuchaban unos coros a lo lejos; estaba iluminado con lámparas de aceite, olía a incienso *
*y se respiraba una profunda paz.

El monje lo condujo a una capilla, que tenía por altar una gran roca, con una enorme cantidad de cirios encendidos a su alrededor.

El explorador , admirado y con cierto temor, se acercó y en voz alta hizo su petición:

-Deseo fervientemente conocer el secreto de Dios, saber cómo lograr ser plenamente feliz.

El espíritu respondió:
-¿Para qué deseas saberlo y qué harás con él?
-Deseo ser feliz -contestó e inmediatamente agregó-, y si me es revelado, me comprometo a darlo a conocer al mayor número de personas que me sea posible.

Para asombro del propio monje y del explorador, se escuchó la voz del espíritu:

-Dejaría de ser un secreto si lo revelaras a otra persona. Si te comprometes a no divulgarlo, se te dará la oportunidad, ¿qué contestas?

-Prefiero no conocerlo, pues no creo justo que, sabiendo la verdad, me quede solamente yo con ella. La mayoría de los seres humanos buscan la felicidad, pero no saben cómo
alcanzarla. Lamento no poder comprometerme con lo que me pides.

Se oyó aún más poderosa la voz del espíritu:

-Has hablado, no con la inteligencia, sino con el corazón. *
*Has manifestado el don más grande de la creación. Cumpliré la voluntad de Dios, revelar el secreto de la felicidad solamente a quienes buscan el amor.

En ese momento se escuchó un estruendo ensordecedor y la piedra quedó intensamente iluminada, dejando ver con claridad el mensaje:

"..La felicidad es una decisión, que llevas en el corazón. Si te mantienes por encima de las circunstancias; dale sentido a tu vida, al sufrimiento, a la enfermedad y a la muerte; si logras la trascendencia de tu ser y vivir solamente el presente, la felicidad será tuya y permanecerá en ti para siempre...."

Aliosha


La felicidad es la asignatura pendiente de toda la Humanidad. No concibo una Humanidad creada para sufrir, para ser infeliz, para destruirse en su brevedad vital respecto al Proposito, a la Consigna, al halito vital que mueve a todo ser en busca de su Piedra Filosofal, de su Santo Grial, del sentido de su vida: la busqueda de la Felicidad.

Ya lo dijo Agatha Christie: "Aprendi que no se puede dar marcha atras. Que la esencia de la vida es ir para adelante. En realidad, la vida es una calle de sentido unico".

Un unico sentido hacia la felicidad plena. El resto es puro llenado de paginas con dechados de virtudes y deseos. La vida es el camino hacia la felicidad, lo que le da sentido a la vida misma, y por ende, a la misma razon de caminar.

(...perdon si molesto...)

Los tres deseos y la incondicionalidad del amor

Este es un cuento viejo. Lo he escuchado mucha veces y de distintas maneras. Pertenece a aquellos que han rodao mucho y que vienen muy golpeados. Diría que no sólo lo he sentido contar en forma de cuento, sino que a veces en mi vida de cura lo he tenido que escuchar como historia. Claro que son muchas variantes, según los casos.
Dice asi...

Erase una noche de invierno. Y en ella una pareja habitaba un rancho frío, por el que se colaba el viento pampero haciendo parpadear el candil de sebo que lo alumbraba. Don Ciriaco y la Nemesia, su mujer, aparentemente ya no tenían nada que decirse. Hacía añares que vivían juntos, y los hijos emplumados habían dejado el rancho buscando otros horizontes donde anidar. La ancianidad se les iba acercando despacio como para que tuvieran todo el tiempo de sentirle los pasos cansados.



Se encontraban uno frente al otro, simplemente porque el braserito improvisado con una lata, estaba entre ellos. Sus miradas clavadas en los carbones incandescentes que de vez en cuando chisporroteaban, buscaban mirar realidades muy lejanas. El diálogo ya parecía inútil. Se había desdoblado en dos monólogos interiores en el que cada uno soliloquiaba con sus propios recuerdos.



-¡Velay con mi triste suerte! - se decía Ciricaco -. Haber renunciado a tantas cosas por atarme a la Nemesia. Yo era tropero libre. Sólo los caminos eran mi querencia. Anidaba al sereno, y entre el montado y el carguero repartía mi cuerpo y mis cosas en mi libre andar de pago en pago. Pero un día me embretaron los ojos de la Nemesia, y me dejé pialar de parado nomás. Me aquerenció en este trozo de tierra, y aquí levanté este ranchito lleno de sueños, que ahora de apoco va despajando el pampero, yo que podría haber llegado a tener tropilla de un pelo con madrina y cencerro. Yo, que habría podido conocer mundo, aquí estoy, estaqueado entre dos horcones por haber creído que la Nemesia me iba a hacer feliz. Quizá la pobre no pudo dar más. Pero lo mismo. Aquí estoy y es esta mi triste suerte.



También la Nemesia tenía sus recuerdos para rumiar. Ella había sido la flor del pago. Cuántas veces los troperos al pasar habían detenido adrede sus fletes delante del rancho, con cualquier excusa, por el simple deseo de recibir de sus manos el mate cordial y prometedor. Si recordaba patente aquella tarde en que él, mozo guapo, con montado y carguero de tiro, había pedido humildemente permiso para desensillar en cualquier parte, mientras con la mirada decía bien a las claras, cual era el patio donde quería hacer pie. Tantas cosas había ella soñado aquella noche. Sus ilusiones le habían prometido un futuro feliz, con horizontes infinitamente más amplios que los de aquel rancho que terminaba con la mirada entre los cardos y el pajonal. Lo vio libre, y se imaginó que sería el creador de la libertad. Lo vio fuerte, y lo soñó el distribuidor de la firmeza y la seguridad. No estaba segura de haberse equivocado. Pero sentía pena que no le había podido llenar sus sueños.



Y así estaban los dos, en sus soliloquios, deseando imposibles y desperdiciando oportunidades. Pidiendo a Dios en el secreto de sus corazones todo aquello que creían podría llenar sus anhelos y curar sus frustraciones.



Y Dios los estaba escuchando. Como escucha todo lo que pasa por dentro del corazón de cada uno de nosotros, aunque no nos animemos a sacarlo hecho súplica y palabra. Y Tata Dios en su bondad quiso hacerles dar un paso hacia delante. Eligió a uno de sus mejores chasquis. Mandó al ángel Gabriel que fuera de un volido a llevarles su propuesta.



¡Impresionante el refucilo! A pesar de lo serenito de aquella noche de pampero frío en que las estrellas brillaban como nunca, el rancho fue sacudido por el trueno, y un relámpago lo llenó de luz. La Nemesia se santiguó, como en un conjuro, mientras que Ciriaco levantó instintivamente el brazo izquierdo a la altura de la cara, como si en él tuviera enrollado el poncho.



-¡Nómbrese a Dios! ¡La paz con ustedes! ¡No tengan miedo! — dijo Gabriel con tono tranquilo, como para infundirles confianza.



No podían creer lo que sus ojos veían a pesar del encandilamiento. En su mismo rancho, una ángel del cielo había aparecido, y les hablaba. Si parecía un sueño. Pero no. Ahí estaba, todo resplandeciente, hecho un temblor de luz, trayéndoles un mensaje del mismo Tata Dios para ellos dos.



-¡Nómbrese a Dios! ¡La paz esté con ustedes! — volvió a repetir el arcángel San Gabriel -. Vengo de parte de Tata Dios para anunciarles que El ha escuchado lo que ustedes piensan ,desean y andan diciéndose en su corazón. Y ahora les manda el siguiente recado: tres deseos se les van a cumplir. Los primeros que ustedes pidan. Usted, doña Nemesia, tiene derecho a pedir individualmente un deseo. El primero que pida en voz alta se le va a cumplir en el acto. Lo mismo para usted, don Ciriaco. Lo primero que se le ocurra en voz alta será cumplido en el acto. Piénselo bien cada uno. Porque más luego, tendrán todavía la oportunidad de un tercer deseo. Pero para que éste se realice tendrán que ponerse de acuerdo los dos y pedirlo en forma conjunta. Ya saben: piénsenlo bien, y que Dios esté con ustedes.



Dichas estas palabras el ángel desapareció como había venido, en medio de un refucilo de luces y temblor de plumas.



Imagínense cómo habrán quedado los dos esposos con semejante sorpresa. No podían hacerse a la idea. Pero al final tomaron conciencia de que la cosa era cierta. La primera en reaccionar fue la Nemesia. Como fuera de sí por la emoción, se levantó de un salto y tomando el banquito donde estaba sentada lo dio vueltas dando la espalda a su esposo, mientras le decía:



- ¡Por favor Ciriaco, no me digas nada, no me hables! Dejame pensar a solas lo que tendré que pedir. — Y luego exclamó para sí: ¡Ay, mi diosito lindo! ¡Quien lo hubiera imaginado! Podré al fin cumplir mis sueños. Esos que el Ciriaco nunca pudo darme -.



Y extasiada consigo misma comenzó a pasar a toda velocidad la película de sus sueños, sus deseo y sus ambiciones personales. Pensó en pedir de nuevo la juventud, la belleza, las oportunidades. Luego se imaginó que todo eso era poco. Pediría plata, salud, larga vida. Tampoco así quedaba satisfecha del todo. Debería pedir además amistades, un palacio, vestidos, cantidad de sirvientes, y la oportunidad de hacer fiestas todas las semanas.



Mientras la Nemesia continuaba su soliloquio fantasioso, el Ciriaco hacía más o menos lo mismo. Dando vueltas la cabeza de vaca que le servía de asiento, comenzó a golpearse despacito las botas con la lonja de su rebenque, mientras soltaba la tropilla de ambiciones por los campos de su imaginación. Ya se veía al trotecito del redomón haciendo punta a su tropilla de un pelo, con madrina zaina y cencerro cantor. La estancia que pensaba pedir no tendría límites, y la hacienda que la poblaría no necesitaría ser contada. Hasta donde diera la vista, campo y cielo, todo sería de don Ciriaco.



En estos y otros pensamientos estaban ambos, mientras la noche seguía su curso y el pampero enfriaba cada vez más el interior del rancho. Entumecida por la inmovilidad y la temperatura exterior, la Nemesia volvió a la realidad buscando con los ojos el brasero. Se dio vuelta y volvió a estirar sus manos sobre él para calentarse un poco. Y cayó en la trampa. Al ver aquellas brasas rojas y sobre ellas la parrillita, no va y se le cruza el maldito con una tentación haciéndole imaginar un chorizo chirriando sobre los carbones encendidos. Imaginarlo y desearlo es casi lo mismo. Lo peor fue que lo expresó en voz alta:



-¡Qué hermosas brasas! ¡Cómo me gustaría tener aquí sobre la parrillita un chorizo de dos cuartas de largo asándose!



¡Para qué lo habrá dicho! Aunque ni se le había pasado por la mente que este sería su pedido, de hecho lo fue. Decirlo y suceder fue lo mismo. Porque en ese preciso instante un hermoso chorizo apareció milagrosamente goteando grasa en el centro del brasero, sobre la parrillita.



Nemesia pegó un grito. Pero ya era tarde. Su pedido estaba realizado. Se quedó atónita mirando el fuego y sintiendo el crepitar de las gotitas de grasa al caer sobre las brasas, mientras un humo apetitoso comenzaba a llenar el rancho. Ciriaco, que casi ni había escuchado a su mujer, volvía la realidad con su grito. Fue ver, y darse cuenta de lo sucedido. Y como era hombre de genio arrebatado y de palabra rápida, también él cayó en la trampa que parecía pensada por el mismo Mandinga. Se levantó de un salto y dirigiéndose a su mujer la apostrofó:



-¡Pero mujer! Tenías que ser siempre la misma. Mirá lo que has hecho. Venir a gastar la gran oportunidad de tu vida pidiendo solamente un miserable chorizo. Si sería como para sacarte zumbando ahora mismo del rancho. Tenías que ser vos, siempre la misma arrebatada, incapaz de pensar con la cabeza antes de meter la pata. ¡Cómo me gustaría que este chorizo se te pegara en la nariz y no te lo pudieras sacar!



¡Para qué lo habrá dicho! Porque el hombre no imaginó que al decir aquello estaba expresando en voz alta su primer deseo. De esto solo se percató cuando ante sus ojos asombrados vio cómo el chorizo pegaba un brinco desde el brasero para ir a colgarse de la punta de la nariz de Nemesia. Imagínense el grito de dolor y de rabia de la mujer al sentir que su nariz ardía por la quemadura, lo mismo que sus dedos al querer sacárselo.



La escena que siguió no es para describir, sino para imaginar. Porque ahora le tocó el turno a la Nemesia, que arremetió con todo lo peor de su abundante vocabulario para hacerle sentir al Ciriaco la enormidad de lo que acababa de realizar. Porque no sólo había malgastado también él su oportunidad, sino que lo había hecho provocándole semejante estropicio a ella.



Todo fue inútil para calmarla. El Ciriaco se arrodilló, suplicó, lloró, prometió, quiso hacer que la Nemesia se calmara para reflexionar. Pero nada. Y no era para menos. Gritaba pidiendo que se llamara inmediatamente al ángel para que en forma conjunta le pidieran que se pudiera sacar de su nariz ese maldito chorizo que la estaba martirizando.



Ciriaco sintió que el mundo se le venía abajo. Acababan de desperdiciar ambos su oportunidad personal, y ahora veía con angustia que tendrían que malgastar también la tercera posibilidad de ser felices, simplemente tratando de arreglar el desastre que habían provocado. Pero no le quedaba otra alternativa que ceder. Y con pena cedió.



El ángel fue llamado. Apareció en el pobre rancho llenándolo nuevamente de luz. Escuchó con bondad la súplica compungida del hombre en favor de su mujer, y simplemente dijo:



-¡Hágase como ustedes han deseado!



En aquel mismo instante todo volvió a estar como al principio. Solamente que a la pobre Nemesia le quedó ardiendo la nariz, y por todo el rancho los cuzcos y perros grandes andaban husmeando en busca del chorizo desaparecido.



A veces se me ocurre pensar que el cuento podría haber terminado diferente, si lo hubiera podido inventar yo. Me lo imaginaría al Ciriaco tomándola de las manos a la Nemesia, y mirándola profundamente a los ojos, le diría:



-Al fin tengo la oportunidad de cumplir tus sueños. Quisiera saber cuáles son tus esperanzas y anhelos, porque deseo gastar esta gran oportunidad de mi vida, en tu favor.



Emocionada la Nemesia le respondería más o menos de la misma manera. Gastaría su oportunidad pidiendo que se cumplieran los sueños de Ciriaco.



Y todavía les quedaría la tercera posibilidad en conjunto. Sugiero que la piensen ustedes mismos. Porque este cuento tiene que completarlo cada uno según el momento del cuento en que esté.


Mamerto Menapace
Publicado en Cuentos Rodados
Editorial Patria Grande


El amor incondicional es la palabra clave de este cuento. El amor que rebasa los limites del propio ego y nos transporta al sitio donde no existe limite ni imposicion. El que nos reconoce militantes del servicio a los demas, al que mas se ama en primer lugar y al resto al lado suyo.

Pero si no podemos ser absolutamente ecuanimes en el manejo de nuestras emociones, si privilegiamos el "yo" por sobre el "nosotros", aun con quienes mas amamos, pasaremos la dolorosa prueba (muchas veces necesaria) del desapego doloroso, no solo del ser que amamos en los casos extremos, sino de nuestros deseos mas materiales y terrenales en pos del amado ser. Y perderemos la oportunidad de ser felices. Y deberemos buscar la felicidad por otro lado.

Amar al que nos ama, de manera incondicional. Parece sumamente facil. Pero si somos incapaces de ello, como podremos amar al projimo, a aquel que no conocemos, o peor, como podremos amar al enemigo?

(...perdon si molesto...)

Lo mas importante que he hecho en mi vida...

En cierta ocasión, durante una charla que di ante un grupo de profesionales, me hicieron esta pregunta:

- “¿Qué es lo más importante que ha hecho en su vida?”.

En mi calidad de ingeniero en Sistemas, sabia que los asistentes deseaban escuchar anécdotas sobre mí trabajo, entonces les respondí:

- Lo más importante que he hecho en la vida, tuvo lugar el 9 de Mayo de 2000…

Comencé el día jugando tenis con un amigo al que no había visto en mucho tiempo. Entre jugada y jugada me contó que su esposa y él acababan de tener un bebé. Mientras jugábamos, llegó el padre de mi amigo, que consternado, le dijo que al bebé se lo habían llevado de urgencia al hospital. En un instante, mí amigo se subió al auto de su padre y se marcho. Yo, por un momento, me quedé donde estaba, sin saber que debía hacer.

¿Seguir a mí amigo al hospital? Mí presencia allí, me dije, no iba a servir de nada, pues la criatura estará al cuidado de médicos y enfermeras, y nada de lo que yo hiciera o dijera iba a cambiar las cosas.

¿Brindarle mi apoyo moral? Eso, quizás, pero tanto él como su esposa provenían de familias numerosas, y sin duda estarían rodeados de parientes, que les ofrecerían el apoyo necesario. Lo único que haría yo sería estorbar.

Así que decidí ir mas tarde al hospital a visitar a mi amigo.

Al poner en marcha mi auto, me percaté que mi amigo había dejado su camioneta con las llaves puestas, estacionada junto a las canchas. Decidí pues, cerrar el auto e ir al hospital a entregarle las llaves. Como supuse, la sala de espera estaba llena de familiares. No tardo en presentarse un médico, que se acercó a la pareja y, en voz baja les comunicó que su bebe había fallecido.

Los padres se abrazaron y lloraron, mientras todos los demás los rodeamos en medio del silencio y el dolor. Al verme mi amigo, se refugió en mis brazos y me dijo:

- "Gracias por estar aquí."

Durante el resto de la mañana permanecí sentado en la sala de urgencias del hospital viendo a mi amigo y a su esposa sostener en brazos a su bebe y despedirse de él.

Esto, es lo más importante que he hecho en mí vida, y aquella experiencia me dejo tres enseñanzas:

Primera: lo más importante que he hecho en la vida, ocurrió cuando no había absolutamente nada que yo pudiera hacer.
Nada de lo racional que aprendí en la universidad, ni en el ejercicio de mi profesión, me sirvió en tales circunstancias. A dos personas les sobrevino una desgracia y lo único que pude hacer fue acompañarlos y esperar; pero estar allí, era lo principal…

Segunda: aprendí que al aprender a pensar, casi me olvido de sentir.

Tercera: aprendí que la vida puede cambiar en un instante. Así pues, hacemos planes y concebimos nuestro futuro como algo real, y olvidamos que perder el empleo, sufrir una enfermedad grave o un accidente y muchas otras cosas más, pueden alterar ese futuro en un abrir y cerrar de ojos.

Desde aquel día, busqué un equilibrio entre el trabajo y la vida; aprendí que ningún empleo compensa perderse unas vacaciones, romper con la pareja o pasar un día festivo lejos de la familia. Y aprendí que lo más importante en la vida, no es ganar dinero, ni ascender en la escala social, ni recibir honores…

Lo más importante en la vida, es el tiempo que dedicamos a cultivar una amistad.


POR ESO A DIOS LE AGRADEZCO:

* Por mis hijos que NO limpian sus cuartos, pero están viendo la tele, porque significa que están en casa y no en las calles.

* Por los rebajos en mi sueldo, porque significa que estoy trabajando.

* Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque significa que estuvimos rodeados de seres queridos.

* Por las ropas que me quedan un poco ajustadas, porque significa que tengo más que suficiente para comer.

* Por mi sombra que me ve trabajar, porque significa que puedo salir al sol.

* Por el césped que tengo que cortar, ventanas que necesito limpiar, cañerías que arreglar, porque significa que tengo una casa.

* Por las quejas que escucho acerca del gobierno, porque significa que tenemos libertad de expresión.

* Porque no encuentro estacionamiento, esto significa que tengo auto.

* Por los gritos de los chicos, porque significa que puedo oír.

* Por la ropa que tengo que lavar y planchar, porque significa que me puedo vestir.

* Por el cansancio al final del día, porque significa que fui capaz de trabajar duro.

* Por el despertador que suena temprano todas las mañanas, porque significa que ¡¡Estoy vivo!!.

* y finalmente, por la cantidad de mensajes que recibo, porque significa que tengo amigas y amigos que piensan en mí…

Autor Anonimo
Gracias mi querido Marco


La Gratitud es enorme. La Gratitud es la enorme llave que abre las puertas del paraiso de la felicidad. Porque quien es grato y reconoce lo que tiene, sin renunciar a aspirar a mas sino convencido de que lo que tiene es la base de su felicidad y lo que aspira es su motor en la tierra, y que santifica con su gratitud cada segundo de su vida, es realmente un Maestro.

Cuesta agradecer la aparente desgracia. Pero en la aparente desgracia se halla la gracia de ejercer la tolerancia, el perdon y la fe. En la carencia esta el conocimiento implicito de lo que se posee. Y en el desamparo esta la virtud de reconocer que existen hombros que buscar, corazones que golpear o puertas que abrir.

Gracias por leerme. Gracias si dejas un comentario. Gracias si no lo haces. Gracias si compartis con otros este relato. Gracias si te sirvio para algo. Gracias porque estas ahi aunque no te conozca. Gracias por todo...

(...perdon si molesto...)

sábado, febrero 16, 2008

Hoy es un gran dia...

Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes de que el reloj marque la medianoche.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy.
Soy importante.
Mi trabajo es escoger
qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme
porque el día esta lluvioso,
o puedo dar gracias a Dios
porque las plantas están
siendo regadas gratis.

Hoy me puedo sentir triste
porque no tengo más dinero,
o puedo estar contento
de que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud,
o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme
de todo lo que mis padres no me dieron
mientras estaba creciendo,
o puedo sentirme agradecido
de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar
porque las rosas tienen espinas,
o puedo celebrar
que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo auto compadecerme
por no tener muchos amigos,
o puedo emocionarme y embarcarme
en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme
porque tengo que ir a trabajar,
o puedo gritar de alegría
porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme
porque tengo que ir a la escuela,
o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente
porque tengo que hacer
las labores del hogar,
o puedo sentirme honrado
porque tengo un techo
para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mí,
esperando a que yo
le dé forma y aquí estoy,
el escultor que tiene que darle forma.

Lo que suceda hoy
depende de mí,
yo debo escoger
qué tipo de día voy a tener.

Ten un gran día...
A menos que tengas otros planes.

Autor Anonimo

Hoy es el dia mas importante del resto de mi vida. Porque es hoy. Asi de sencillo. Hoy es hoy, ayer ya paso, mañana aun no existe. Hoy elijo que puertas cruzar, que porcion de la matriz explorar, que cualidad explotar, que pedazo de mi alma cultivar y que parcela de mi corazon repartir.

Hoy decido si empiezo con una sonrisa el dia, si la oracion es para Dios o la Virgen, si mi camisa es blanca o azul, si me pongo zapatos o mocasines, si escucho en el auto baladas o blues.

Hoy es mi dia. Decido si almuerzo papas o verduras, si duermo siesta o navego, si escribo o leo, si veo television o salgo a caminar.

Hoy el dia es todo mio. Es el gran dia de mi vida. El ayer tambien lo fue pero ya fue. El mañana lo sera pero aun no esta.

Hoy tengo una gran mision: VIVIR...

(...perdon si molesto...)

jueves, enero 31, 2008

Las mil canicas

Entre más envejezco, más disfruto de las mañanas de sábado. Tal vez es la quieta soledad que viene con ser el primero en levantarse, o quizá el increíble gozo de no tener que ir al trabajo. De todas maneras, las primeras horas de un sábado son en extremos deleitosas.

Hace unas cuantas semanas, me dirigía hacia mi equipo de radioaficionado en el sótano con una humeante taza de café en una mano y el periódico en la otra. Lo que comenzó como una típica mañana de sábado se convirtió en una de esas lecciones que la vida parece darnos de vez en cuando. Déjenme contarles.

Sintonicé mi equipo de radio a la porción telefónica de mi banda para entrar en una red de intercambio de sábado en la mañana. Después de un rato, me topé con un compañero que sonaba un tanto mayor, con buena señal y voz. Pueden imaginarse al tipo, sonaba como si estuviese en el negocio de las comunicaciones. Él le estaba diciendo a quien estuviese conversando con él algo acerca de "unas mil canicas".

Quedé intrigado y me detuve para escuchar lo que tenía que decir.

"Bueno, Tom, de veras que parece que estás ocupado con tu trabajo. Estoy seguro de que te pagan bien pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo. Es difícil imaginar que un hombre joven tenga que trabajar sesenta o setenta horas a la semana para sobrevivir. Qué triste que te perdieras la presentación teatral de tu hija". Continuó: "Déjame decirte algo, Tom, algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva sobre mis propias prioridades". Y entonces fue cuando comenzó a explicar su teoría sobre unas "mil canicas".

"Ves, me senté un día e hice algo de aritmética. La persona promedio vive unos setenta y cinco años. Yo sé, algunos viven más y otros menos, pero en promedio, la gente vive unos setenta y cinco años".

"Entonces, multipliqué 75 por 52 y obtuve 3.900 que es el número de sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida. Mantente conmigo, Tom, que voy a la parte importante".

"Me tomó hasta que casi tenía cincuenta y cinco años pensar todo esto en detalle", continuó, "y para ese entonces ya había vivido más de dos mil ochocientos sábados. Me puse a pensar que si llegaba a los setenta y cinco, sólo me quedarían unos mil más que disfrutar": "Así que fui a una tienda de juguetes y compré cada canica que tenían. Tuve que visitar tres tiendas para obtener 1.000 canicas. Las llevé a casa y las puse dentro de un gran envase plástico claro junto a mi equipo de radioaficionado. Cada sábado a partir de entonces, he tomado una canica y la he botado".

"Descubrí que al observar cómo disminuían las canicas, enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida. No hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la tierra para llevarte a ajustar tus prioridades".

"Ahora déjame decirte una última cosa antes que nos desconectemos y lleve a mi bella esposa a desayunar. Esta mañana, saqué la última canica del envase. Me di cuenta que si vivo hasta el próximo sábado, entonces me habrá sido dado un poquito de tiempo adicional. Y si hay algo que todos podemos usar es un poco más de tiempo".

"Me gustó conversar contigo, Tom, espero que puedas estar más tiempo con tu familia y espero volver a encontrarnos aquí en la banda, el hombre de 75 años, este es K9NZQ, cambio y fuera, ¡buen día!"

Uno pudiera haber oído un alfiler caer en la banda cuando este amigo se desconectó. Creo que nos dio a todos bastante sobre lo que pensar. Había planeado trabajar en la antena aquella mañana, y luego iba a reunirme con unos cuantos radioaficionados para preparar la nueva circular del club. En vez de aquello, subí las escaleras y desperté a mi esposa con un beso.

"Vamos, querida, te quiero llevar a ti y los muchachos a desayunar fuera".

"¿Qué mosca te picó?" Preguntó sonriendo. "Oh, nada; es que no hemos pasado un sábado juntos con los muchachos en mucho tiempo. Ah, ¿pudiésemos parar en la tienda de juguetes mientras estamos fuera? Necesito comprar algunas canicas".

Autor Anonimo

Cuantas canicas nos quedan? Solo el Dios que todo lo sabe, lo sabe.

Cuantas canicas usamos? Ni siquiera sabemos cuantas...

Perdon, no sigo escribiendo... me gustaria hacerlo pero hoy ya es jueves, tengo 37 años y voy a ver donde cuernos consigo "balitas" antes que llegue el sabado...

(...perdon si molesto...)
.

miércoles, enero 30, 2008

La felicidad vana

Yehuda Halevi habiendo encontrado, en su búsqueda afanosa, La Fuente de la Eterna Juventud, la imaginó lejos. Le dijeron que se encontraba en el valle del Ambros, en la lejana lberia.

Se puso, pues, en camino con su compañeros, montando un enorme toro embridado con una gruesa serpiente. Llegaron a Hervas y fueron conducidos al monte Pinajarro hasta la entrada de una cueva.
Provistos de antorchas emprendieron la exploración. Los amigos de Yehuda Halevi se sintieron atraídos por el fulgor de las paredes.

Al darse cuenta de que eran piedras preciosas se detuvieron para cogerlas y se llenaron las talegas y así se perdieron.

Su única salvación era guiarse por la luz que provenía del exterior de la cueva. Se dan la vuelta, retroceden, salen y comprueban que no han encontrado La Fuente. Yehuda Halevi, en cambio, continuó avanzando solo y acabó saliendo de la gruta por el lado bueno.
En medio de una pradera había una fuente que vertía agua en una alberca. El ruido del agua al caer era encantador y ésta era de una maravillosa transparencia.

Yehuda Halevi encontró un cántaro en la orilla del estanque y lo llenó de agua hasta los bordes.

En el momento en que iba a llevárselo a la boca, apareció un anciano y le agarró el brazo, diciéndole:

- ¡No bebas, Yehuda, no bebas!

- ¿Por qué? ¿No es esta el agua de nunca morir?

- En verdad vuelve a uno inmortal, pero no debes beberla.

- Pero, ¿por qué?

- Yo la bebí, poeta, hace siglos. Y no he muerto, aun.

- ¿Y bien? Entonces, es verdad que quien la bebe tiene la vida eterna.

-Si, es cierto. Pero yo querría no haberla bebido.

-Y eso,¿ por qué?

- Porque he visto morir a tantos de los que iba queriendo y me querían : padres, hermanos, mujeres, hijos; me pesan mucho sus muertes, las llevo conmigo siempre.
¿Para qué quiero, pues, tanta eternidad si ya nadie me reconoce ?

Yehuda Halevi comprendió la tristeza del anciano y tiró el agua del cántaro, pero allí donde cayo el chorro había una minúscula semilla, de ella nació un hermoso árbol, longevo y poderoso, una "encina", que, aun hoy, siglos mas tarde, permanece en pie cobijando bajo su copa a los nietos y bisnietos de Yehuda Halevi, que a su sombra escuchan una y otra vez esta historia de labios del anciano rabí.


Se puede ser feliz sin miticos vellocinos de oro, sin alcanzar fuentes de eternas busquedeas, griales santos imaginarios o tesoros fabulosos escondidos. Se puede intentar tornar la fama en logro, la vanidad en conquista y la fatuidad en perpetua adoracion al ego.

Mas muchas veces lo que creemos permanente no es mas que impermanencia, lo que soñamos definitivo es menos que lo temporal y las cosas por las que peleamos toda una vida no aparecen ni se envanecen sino que se convierten en cruces que nos recuerdan la fragilidad de nuestras imperfecciones que pensamos virtuosas y realmente nos condenaron a vivir en el desamor y la agonia perpetua.

No todo lo que brilla es oro. Si todo lo de dentro es lo que importa. Porque, como decia el inmortal Principito, "lo esencial es invisible a los ojos"...

(...perdon si molesto...)

domingo, enero 20, 2008

Las siete leyes de la felicidad

Muchos años atras, vivía en la India un hombre al que consideraban el hombre más feliz del mundo. Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarle para obtener el cofre, pero todo era en vano. Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir.

Así pasaban los años y el hombre sabio era cada día más feliz. Un día llego ante el un niño y le dijo:

- "Señor, al igual que tu, también quiero ser inmensamente feliz... Por que no me enseñas... ¿que debo hacer para conseguirlo" ?

El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo:

- "A ti te enseñaré el secreto para ser felíz... Ven conmigo y presta mucha atención..."

"En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser felíz y estos son: MI MENTE Y MI CORAZÓN."

"El gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida."

"El primer paso, es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida, y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes."
"El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, soy capáz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer: Este paso se llama autoestima alta."

"El tercer paso, es que debes poner en practica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación."
"El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas."
"El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te deja ser feliz; deja que las leyes de Dios hagan justicia, y tú perdona y olvida."
"El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitaran algo de mas valor."

"El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera."
"Y por ultimo, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfador y que de esta manera, puedan ser felices... "
"Aplica estos pasos y veras que fácil es Ser Feliz."


Si quieres felicidad, da felicidad a los demás; si quieres amor, ama a tus semejantes y más a los que no lo son; si quieres atención y aprecio, proporciona atención y aprecio; si quieres abundancia material, ayuda a otros a tener abundancia

Alberto Dulanto Pardo Figueroa
Peru. Amigo y Hermano sin Rostro

Especialmente dedicado a mi Maestra de Vida, Lourdes.

Cuando hay cosas que decir, se dicen.

Cuando no puedes mejorar el silencio, mejor callas.

Asi que... mejor callo...

(...perdon si molesto...)

sábado, enero 19, 2008

La sabiduria del que espera siempre lo mejor

18 de Enero de 2008
Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:

- ¡Padre, qué desgracia ¡ Se nos ha ido el caballo.

- ¿Por qué le llamas desgracia? Respondió el padre veremos lo que trae el tiempo.

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.

- ¡Padre que suerte! - exclamó esta vez el muchacho.- Nuestro caballo ha traido otro caballo,

- ¿Por qué le llamas suerte? - repuso el padre. - Veamos que nos trae el tiempo.

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo y este, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojo al suelo. El muchacho se rompío una pierna.

- ¡Padre, que desgracia! - Exclamo ahora el muchacho.- Me he roto una pierna.

Y el padre retomando su experiencia y sabiduría sentencio:

- ¿Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo.

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que lloraba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Fueron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna rota, lo dejaron y siguieron de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo. Para ver si algo es bueno o malo.

Fabula China Anonima

No existe absolutismo en cuanto a los destinos. Todo sucede invariablemente por algo mejor. Nada es en vano. "Dios no juega a los dados con el mundo" decia Einstein.

Y asi es. Todo por algo. El momento entre el algo y el todo es el quid de la cuestion. Cuando se duda, no se confia, se tiene la certeza de lo incierto, es ahi donde se duele.

Saber reconocer cuando el Universo conspira a nuestro favor para nuestros deseos es un aspecto importante en el camino de la felicidad.

(...perdon si molesto...)
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miércoles, enero 16, 2008

El peso de la vida

16 de Enero de 2008
Un conferencista hablaba sobre el manejo de la tensión. Levantó un vaso con agua y preguntó al auditorio:

- ¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso con agua?

Las respuestas variaron entre 20 y 500 gramos. Entonces el conferencista comentó:

-No importa el peso absoluto. Depende de cuánto tiempo voy a sostenerlo. Si lo sostengo por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora,
tendré un dolor en mi brazo. Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar una ambulancia.
Y es exactamente el mismo peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va volviendo.

Y concluyó:

-Si cargamos nuestros pesos todo el tiempo, más temprano o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez más pesada. Lo que tienes que hacer es dejar el vaso en algún lugar y descansar un poco antes de sostenerlo nuevamente. Tienes que dejar la carga de lado periódicamente, ¡De la forma que sea! Es reconfortante y te vuelve capaz de continuar. Entonces, antes de que vuelvas esta noche a tu casa, deja afuera el peso, en un rincón. No lo lleves a tu casa. Mañana podrás recogerlo otra vez, al salir.

La Vida es corta... ¡Aprovéchala!

Anonimo

Impresionante. Como el arbol del otro cuento. Las cosas son mas pesadas cuanto mas tiempo las llevamos con nosotros. No importa como ni que. Simplemente, si las dejamos ir, o dejamos su peso descansar en los brazos de la fe en su solucion, podremos cargar el peso de vuelta y retomar el camino con ansias renovadas. Posteriormente Dios dira si integramos el peso a nuestro entorno o el entorno nos aliviana la carga.

La vida es corta para dejarnos lastrar por una carga que no es lo que parece.

Vivir es el desafio...!!!

(...perdon si molesto...)
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Dar aun lo que no se tiene...

13 de Enero de 2008

Dos hombres, ambos enfermos de gravedad, compartían el mismo cuarto semiprivado del hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse durante una hora en la tarde, para drenar el líquido de sus pulmones. Su cama estaba al lado de la única ventana de la habitación.

El otro tenia que permanecer acostado, de espaldas todo el tiempo. Conversaban incesantemente todo el día, y día tras día hablaban de sus esposas y familias, sus hogares, empleos, las experiencias vividas durante sus servicios militares y los sitios visitados durante sus vacaciones.

Todas las tardes, cuando el enfermo ubicado al lado de la ventana se sentaba, se pasaba el tiempo relatándole a su compañero de cuarto lo que veía por ella.

Con el tiempo, el enfermo acostado de espaldas, que no podía asomarse por la ventana, se desvivía por esos períodos de una hora, durante los cuales se deleitaba con los relatos de las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un bello lago. Los patos y cisnes se deslizaban por el agua, mientras los niños jugaban con sus botecitos a la orilla del lago. Los enamorados se paseaban de la mano entre las flores multicolores; era un paisaje con árboles majestuosos y, en la distancia, se divisaba una bella vista de la ciudad.

A medida que el enfermo cerca de la ventana describía todo esto con detalles exquisitos, su compañero cerraba los ojos e imaginaba un cuadro pintoresco.

Una tarde le describió un desfile que pasaba por el hospital, y aunque no
pudo escuchar la banda, lo pudo ver a través del ojo de la mente mientras su compañero se lo describía.

Pasaron los días y las semanas; y una mañana, al entrar la enfermera para el aseo matutino, se encontró con el cuerpo sin vida del señor que ocupaba la cama cerca de la ventana, quien había expirado tranquilamente, durante el sueño.

Con mucha tristeza, avisó para que trasladaran el cuerpo. Al día siguiente,
el otro señor pidió que lo trasladaran cerca de la ventana. A la enfermera
le agradó hacer el cambio, y luego de asegurarse de que estaba cómodo, lo dejó solo.

El señor, con mucho esfuerzo y dolor, se apoyó en un codo para poder mirar el mundo exterior por primera vez. ¡Finalmente tendría la alegría de verlo por si mismo! Se esforzó para asomarse por la ventana... y lo que vio fue la pared del edificio contiguo.

Confundido y entristecido, le preguntó a la enfermera qué sería lo que animó a su difunto compañero describir tantas cosas maravillosas fuera de la ventana...

La enfermera le respondió que el señor era ciego como consecuencia de su avanzada enfermedad y no podía ni ver a la propia enfermera cuando lo aseaba o le daba la medicacion, y mucho menos la pared de enfrente.

Ella le dijo ..."Quizás solamente deseaba animarlo a usted"...
Anonimo


"Dame un poco de amor" dice un tema traducido magnificamente y que hizo popular Freddy Mercury en la decada de los 80. No tan magnifica es su traduccion (literalmente dice "quiero alguien que me ame") sino el espiritu puesto en ella. Y se transmite, vaya si lo hace.

Un rayo de sol en la obscuridad, una luz en la inmensidad de la noche, un vaso de agua en el calor de la siesta, una sombra en el desierto, una esperanza en el mar de desesperacion. Eso es una sonrisa, una palabra, un pensamiento compartido, "una mentira que te haga feliz vale mas que una verdad que te amargue la vida" como diria Arjona, mentiras piadosas pero que pueden dar felicidad a aquel carente de ella...

No cuesta nada. Solo el deseo de hacer feliz a otro, aunque nosotros mismos carezcamos de esa felicidad, nos falte esa sonrisa, nos agobie el silencio y los pensamientos no sean mas que recordatorios del purgatorio propio en el diario vivir. O que las verdades que nos amargan la vida no encuentran mentidores que nos ayuden a remarla contra el momento...

"Dar hasta que duela" decia la Madre Teresa...

(...perdon si molesto...)

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sábado, enero 12, 2008

Paradigmas

Paradigmas
11 de Enero de 2008
Cuenta una leyenda popular que supo haber una vez un cuartel militar junto a un pueblecillo cuyo nombre no recuerdo, y en medio del patio de ese cuartel había un banco de madera.

Era un banco sencillo, humilde y blanco. Y junto a ese banco un soldado hacía guardia. Hacia guardia noche y día. Nadie sabía por qué se hacía la guardia junto al banco, pero se hacía. Se hacía noche y día, todas las noches, todos los días, y de generación en generación todos los oficiales transmitían la orden y los soldados la obedecían. Nadie nunca dudó, nadie nunca preguntó: la tradición es algo sagrado que no se cuestiona ni se ataca: se acata. Si así se hacía y siempre se había hecho, por algo sería. Así se hacía, siempre se había hecho y así se haría.

Y así siguió siendo hasta que alguien, no se sabe bien qué general o coronel curioso, quiso ver la orden original. Hubo que revolver a fondo los archivos. Y después de mucho hurgar se supo...

...hacía 31 años, 2 meses y cuatro días un oficial había mandado montar guardia junto al banco, que estaba recién pintado, para que a nadie se le ocurriera sentarse sobre la pintura fresca.

Anonimo..


La tradicion impone reglas que la razon acata sin comprender como quien traga sin masticar. Muchas veces peregrinamos a santuarios lejanos por hacerlo o cumplimos rituales complejos que nos dejarian anonadados si entendieramos cuan facil seria la vida sin ellos.

Los paradigmas que manejamos siempre cambian dia a dia. Eso es evolucionar. El que evoluciona, avanza en el tiempo, progresa, crece, revoluciona el ambiente de su entorno y favorece su crecimiento personal y el del que los rodean. Los paradigmas hoy dia ya solo se yerguen como metas a superar, como montañas que escalar no para llegar a sus cumbres sino para descubrir el maravilloso mundo que hay detras de ellas.

No gastemos nuestra fe siguiendo credos desgastados ni profesiones inconclusas. Avancemos en la busqueda de quien lo hace como el que explora, investiga, mama el propio camino no por el destino sino por el placer de caminar. Porque el destino va a cambiar conforme nos acercamos a el, como el horizonte muestra nuevas caras a los aventureros que se animan a intentar acariciarle los cabellos.

Adelante. A romper los mitos y las verdades. Solo asi descubriremos que la felicidad no tiene fronteras y que la fe es la unica medida para creer o ponernos limites.

El regalo de una sonrisa...

El regalo de una sonrisa...
12 de Enero de 2008
Es el son...son... son de la risa, hija de la risa y nieta de la carcajada.

El más saludable masaje de belleza para el rostro;
el pasaporte al reino de los Cielos;
el ropaje más lindo del alma;

el mejor antídoto contra las preocupaciones;
la canción de los Ángeles;
la seriedad arrepentida;
la oración de los sabios;

la contraseña entre los amigos;
la puerta de la cooperación entre conocidos y desconocidos;
alienta la buena voluntad en los negocios;
acorta el tiempo de la angustia;
crea la felicidad en la pareja y en el hogar;
una clara manifestación de salud mental, emocional y espiritual;

descanso para los fatigados;
calor para los tristes;
luz para los decepcionados;
es como el sol: ilumina, calienta y se irradia.

¿Cuánto cuesta una sonrisa? –Nada.
¿Cuánto beneficio nos puede dar? –Mucho.
¿Qué tiempo dura? –Un instante.
¿Y cuánto perdura en la memoria? –A veces toda la vida.
¿Quién es tan rico que no la necesite? –Nadie.
¿Quién es tan pobre que no pueda regalarla? –Ninguno.
¿Se empobrece el que la dá? –Al contrario, se enriquece.
¿Se puede comprar, vender o robar? –Sólo se puede ofrecer gratuitamente.
¿Y quién es el que está más necesitado de una sonrisa? –Aquél que no tiene ninguna para dar.


"Cuando alguien los insulta o los difama o los ignora, acéptenlo con una sonrisa,
ese es el modo del mundo, básicamente ingrato y descortés.
Díganse a sí mismos: Me están haciendo un favor, mi fortaleza está siendo sometida
a prueba, no debo dejarme llevar por la ira o el resentimiento.
Díganse estas cosas estimulantes y quédense serenos, con una sonrisa de triunfo
en los labios".

Swami Sathia Sai Baba

"Para abrirse camino entre la gente, es más eficaz una sonrisa que un codazo".

Fascianelli

"Sonríe siempre, para no dar a los que no te quieren el placer de verte triste, y para dar a los que te aman la certeza de que eres feliz".

Anónimo

(...perdon si molesto...)